(Publicado en El Argentino 26-04-09)
“De Narváez y Solá se juntan cuando hace unos meses polemizaban. Ni que hablar de Lilita (Carrió): empezó como de centro izquierda y terminó con Patricia Bullrich. Hace falta construir algo nuevo”
Ceballos responde sobre su gestión y el alejamiento del kirchnerismo.
El ex funcionario nacional dice que “hace falta construir algo nuevo”. De la era Kirchner dice; “No voy a renegar de esos años, porque se hicieron cosas muy buenas: la renovación de la Corte Suprema , la política latinoamericana, que se mantiene vigente, y la generación de empleo”.
En la cumbre de Américas de 2005, Jorge Ceballos fue conocido por ser el funcionario del gobierno nacional que participó activamente de la contracumbre, un encuentro paralelo al de los presidentes del continente organizado para repudiar al jefe de Estado norteamericano George Bush, presente en aquel convite de Mar del Plata. Ceballos llevaba un año como subsecretario de Organización y Capacitación Popular del Ministerio de Desarrollo Social, y defendía a capa y espada al entonces presidente Néstor Kirchner. “Aquel era el mejor Kirchner de todos”, dice hoy, a dos meses de enfrentarlo en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, donde competirá con un frente propio que liderará el intendente de Morón Martín Sabbatella. Y le pega al PJ disidente y a Elisa Carrió: “Lilita empezó como de centro izquierda y terminó con Patricia Bullrich”.
De la era Kirchner dice; “No voy a renegar de esos años, porque se hicieron cosas muy buenas: la renovación de la Corte Suprema , la política latinoamericana, que se mantiene vigente, y la generación de empleo”. Cordobés de nacimiento y abogado de profesión, comenzó sus andanzas políticas por los 80 en el Partido Intransigente. Ya recluido en el conurbano bonaerense, su militancia siguió con partidos creados por él y ubicados en la vereda de enfrente a las fuerzas tradicionales: primero fue Patria Libre y luego Barrios de Pie, con el que inundó el Gran Buenos Aires de comedores mientras lidiaba contra el entonces presidente Eduardo Duhalde. Después llegó su apego por Kirchner, con la creación del Movimiento Libres del Sur que aún comanda. Pero todo se rompió el año pasado. “Entre 2002 y 2005 nos ilusionamos con construir una fuerza alternativa, pero él terminó aliándose a lo peor del Partido Justicialista”, dice.
- ¿Por qué se alejó recién a fines del año pasado?
Cuando Kirchner aceptó ser presidente del PJ (marzo de 2008) yo ya no me sentí kirchnerista. Se acabó el pluralismo. Pero como ahí nomás empezó el conflicto con el campo no creí conveniente marcar una diferencia, cuando había una presión de la derecha para golpear al gobierno de Cristina Kirchner. Además, en 2007 cuando no me dieron la lista en La Matanza por pedido de (el vicegobernador Alberto) Balestrini, yo seguí apoyando a Cristina y no como otros que se fueron con (Mauricio) Macri. Tal es así que en el distrito la fórmula presidencial sacó más votos que la de Scioli-Balestrini.
- ¿Cómo fue su relación con Kirchner?
Buena, yo plateé mis disensos dentro del kirchnerismo. Lo conocí al principio de su gestión en Casa de Gobierno, cuando se acercó un día que estábamos charlando con (el secretario general de la presidencia) Oscar Parrilli y él pasó junto a (la hermana y ministra de Desarrollo Social) Alicia Kirchner. Ella me había consultado sobre el tema de las tarjetas magnéticas, empezamos un contacto que a medida que fui viendo los primeros pasos que daba su gestión, la verdad, que me parecía bueno apoyarlo. Tuve poco diálogo con él, tampoco fui a pedir mucho. Con Alicia sí tenía mucha confianza y podía hablar cuando quería. Yo creo que cuado alguien tiene responsabilidades tan altas, no podes llamarlo a cada rato.
- ¿Y cómo evalúa su gestión de gobierno?
Fue una experiencia importante para nuestra organización, porque saltamos de la militancia y empezamos a tener que dar soluciones. Estuve mucho en capacitación en oficios y gestión. Sirvió para romper algunos prejuicios. Por ejemplo, es normal que alguien de la cultura esté en la Secretaría de cultura, un deportista en la de Deporte y en el Ministerio de Desarrollo Social nunca hay dirigente social, porque se lo asocia a la ignorancia. Es raro, porque se habla siempre de clientelismo en los sectores humildes, y yo vi más en los sectores medios y altos, porque algunos profesionales opinan según el cargo que tengan. A veces pareciera que lo uno es clientelismo y lo otro servicios profesionales.
- ¿Qué los diferencia del resto de la oposición?
Todo. De Narváez y Solá se juntan cuando hace unos meses polemizaban. Ni que hablar de Lilita (Carrió): empezó como de centro izquierda y terminó con Patricia Bullrich. Hace falta construir algo nuevo, nos quieren hacer creer que para hacer una propuesta nueva hay que negar lo que existe, y yo no voy a negar al gobierno de Kirchner porque hizo cosas buenas. Hay una oposición que quiere negar a Kirchner y un gobierno que se enoja porque lo critican. Queremos construir algo que rescate todo lo que hizo el kirchnerismo porque hizo muchas cosas buenas.
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